Los 10 mejores Salones de Bodas en Madrid

salones de boda

Bodas: restaurantes en Madrid

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SUMARIO

Bodas: restaurantes en Madrid

Un menú para no romperte la cabeza

Quiero un menú diferente

Menú vegano para bodas

Menús vegetarianos

Gastronomía típica de Madrid

El bocata de calamares

El brindis

Banquetes históricos

Un menú para no romperse la cabeza

Vamos a darte varias sugerencias la mar de sencillas.

Para que te hagas una idea de que no es tan difícil elaborar un menú de boda atractivo y de altura gastronómica.

Todo muy español.

Para que no partas de cero.

Si no te convencen propuestas sofisticadas, esta será siempre una buena elección.

Apunta.

  • Entradas. Las clásicas croquetas jamás fallan, se portan bien en cualquier ocasión. Bandejas de jamón, por supuesto, bien cortado, a lonchas transparentes. El salmorejo cordobés hace las delicias de paladares de todos los gustos. Regar de canapés el inicio del menú es otra solución tradicional y efectiva. Sin piensas en ensaladas con un toque de distinción, de queso es una apuesta segura y convincente. Te dejamos una última alternativa de máxima calidad: pulpo a la gallega
  • Primeros y segundos platos. En carnes, opciones de confianza absoluta: solomillo de buey a la brasa, entrecot o una exquisitez muy asequible, pollo en salsa con guarnición de patatas confitadas. ¿Pescados? Al alcance de cualquier bolsillo: merluza, lubina, rape y lenguado. Con salsa de nata, mucho mejor. Una propuesta singular: atadillo de espárragos. Y mariscos a discreción
  • Menú degustación. En pequeño formato y bandejas generosas de presentación. Jamón ibérico de bellota, surtido de ensaladas, pinchos de anchoa, mariscos, pescados rebozados en trozos, empanada gallega y mini-hamburguesas de buey

Quiero un menú diferente

Ahí van algunas opciones. ¡Hay cientos de menús y estilos diferentes!

  • A la japonesa. Sushi, pescado crudo, es su especialidad estrella. Tempura: deliciosa fritura de verduras variadas. Okonomiyaki: tortilla especial nipona. Yakisoba: fideos fritos con verduras
  • Mix a la brasa y tropical. Para celebraciones al aire libre. Carnes de todo tipo. Ceviche: marisco o pescado crudo marinado a lomos con agua, sal, cebolla, pimienta y cilantro. Típico de varios países sudamericanos, sobre todo Perú. Ensaladas de frutos tropicales. Y para terminar, helado de mango
  • Estilo buffet. Simple y nutritivo: las tapas de toda la vida con un poquito de imaginación creativa, crepes salados, cocina wok, verduras y frutas
  • Frutas de temporada. Invierno: naranja, manzana, pera, fresa y uvas. Primavera: arándanos, plátanos y fresones. Verano: melón, sandía, albaricoque, melocotón y ciruela. Otoño: higos, caquis, granadas y kiwis

Menú vegano para bodas

A veces existe confusión entre los términos vegano y vegetariano.

Los veganos son más estrictos en su dieta: ni carnes ni pescados ni productos derivados.

Por su parte, los vegetarianos admiten los productos lácteos, los huevos y la miel.

Vamos con las sugerencias para un excelente y sabroso menú vegano.

  • Aperitivos para abrir boca. Gazpacho con tomates cherry, cerezas y mango. Vichyssoises vegana. Sushi vegetal de aguacate, pepino o mango. Tempura de verduras. Berenjena rebozada con miel de caña. Humus: de cebolla caramelizada, de calabaza asada, de remolacha, de lentejas o de aguacate Sobrasada vegana; de almendras, de pimientos o de patata. Olivada con paté de aceitunas con champiñones, judías, tomates secos, nueces o zanahoria. Croquetas de patata elaboradas con leche de arroz y harina de garbanzos, de boniato, de champiñones, de espinacas o de calabacín. Tortillitas de patata
  • Ensaladas. De naranja y remolacha. Espárragos con aliloli. De queso. De endivias. De aguacate y quinoa
  • Sopas. De verduras tradicional. Con toques picantes. Rusa Borsch
  • Cremas. Puré de patatas con trufa. De champiñones y albahaca. De aguacate. De lentejas al curry. De calabaza o calabacín. De zanahoria y coco con jengibre
  • Pakores de origen hindú. Verdura y harina de garbanzos. Kafta de lentejas con pescado y salsa al gusto
  •  
  • Segundos. Lasañas: de verduras o boloñesa vegetal. Seitán (proteína del trigo) con crema de patatas, en salsa de guisantes, fricandó o asado. Risottos: de calabaza, de champiñones, al pesto… Albóndigas de verdura, soja o lentejas en salsa de tomate
  • Postres. Tiramisú, cheesecake vegano, pastel de San Valentín con fresas y chocolate, tarta de fresas o zanahoria…

Menús vegetarianos

  • Cooking de arroz con setas y verduras
  • Sushis vegetales
  • Perritos vegetarianos
  • Hamburguesas vegetales
  • Falafel
  • Raviolis fritos de berenjena con manzana o queso
  • Rollitos de primavera
  • Tortos de maíz con queso Cabrales con cebolla caramelizada o pisto
  • Croquetas de boletus
  • Brandada de coliflor
  • Guacamole con yuca frita y nachos
  • Coca crujiente de berenjenas, setas, cebolla confitada y queso
  • Tortitas de patata con espinacas o pimientos al piquillo
  • Empanada de quesos con bechamel
  • Tabla de quesos selectos acompañada de panecillos y mermelada

Y de postre:

  • Gominolas
  • galletas de margarina, avena o arándanos
  • Brownies de chocolate
  • Tocinillo del cielo
  • Arroz con leche

Recuerda que las personas vegetarianas pueden comer menús veganos, pero no al contrario.

Gastronomía típica de Madrid

El cocido

En tres vuelcos, como manda la tradición y las buenas costumbres.

Sopa de fideos muy finos.

Luego garbanzos con repollo, patatas y zanahorias,

Y a la de tres, las carnes: morcillo, cerdo, morcilla, codillo y chorizo.

Los callos

De ternera y vacuno: tripas, patas y manos lavados con esmero y mucho mimo.

La sopa de ajos

Con ingredientes básicos: ajo, pimentón, huevos, pan y aceite.

El besugo

Al horno y a la madrileña, muy sabrosón.

Se toma mucho en Nochebuena y Navidad.

Otros especialidades de Madrid

  • Gallina en pepitoria
  • Asados de bacalao, ternera y cordero
  • Oreja a la plancha
  • Gambas rebozadas
  • Setas al ajillo
  • Caza: jabalí, gamo y perdiz
  • El bocata de calamares

Tapas

  • Pincho de tortilla
  • Patatas bravas
  • Huevos rotos o estrellados con patatas fritas y jamón en lonchas o virutas
  • Mollejas y gallinejas a la plancha, al ajillo…

Postres y desayunos

  • Chocolate con churros o porras
  • Rosquillas listas y tontas
  • Barquillos
  • Torrijas
  • Bartolillos
  • Borrachitos
  • Buñuelos de viento
  • Pestiños

El bocata de calamares

Ya en el siglo XVI llegaba buen pescado a Madrid procedente de Galicia y el Cantábrico.

Tardaba unos doce días en alcanzar la capital.

Para su conservación se habían abierto pozos con nieve en las principales entradas a la ciudad.

Además, se trataba el pescado con rodajas de limón para facilitar su conservación durante el mayor tiempo posible.

En el siglo XVIII se redujo considerablemente el tiempo de viaje del pescado desde la costa a Madrid a 4 días, gracias a los carruajes a caballo.

Una centuria después, en el siglo XIX, el traslado se efectuaba en un solo día.

La prohibición tajante de comer carne en la Cuaresma católica impulsó el consumo de pescados en Madrid.

También contribuyó a ese ese aumento que a mediados del XIX Andalucía se puso de moda en Madrid con la apertura de numerosas tablaos flamencos y tabernas gitanas.

Las raciones de pescaíto frito se difundieron entre las capas populares como la espuma.

En este contexto social, el calamar era un producto asequible y sin espinas.

Rebozado y frito con un cacho de pan se convirtió en poco tiempo en el bocadillo castizo por excelencia.

En los años 60 del pasado siglo XX tuvo su espaldarazo definitivo.

El bocata de calamares y la plaza Mayor no se podían entender el uno sin la otra. Y viceversa.

Lo buscaban, pedían y comían la soldadesca, las chicas del servicio doméstico, los obreros de oficio y sin cualificación, el estudiantado y el lumpenproletariado cuando podía echar una canita al aire.

En aquella época los ricos yantaban salmón y los pobres bocata de calamares.

Por esas cosas del marketing, el bocadillo de calamares se transformó en el fast-food típico y tópico de Madrid.

Hasta los grandes chefs tienen ahora sus propias y sofisticadas creaciones del bocata de calamares.

El brindis

Se considera que el brindis tuvo su origen en el siglo XVI durante las celebraciones de la victoria de Carlos V sobre Roma, a la que sus ejércitos saquearon como era costumbre en aquellos tiempos.

Los generales de su tropa, cortesanos favoritos y el propio emperador del Sacro Imperio Romano (que también reinaba en España como Carlos I) alzaron sus copas en señal de júbilo al grito “ich bring dir´s” (yo te lo traigo), que pasó al castellano como brindis.

Los brindis son el colofón perfecto y ritual para eventos, homenajes, bodas y fiestas de todo tiempo y condición.

En los primeros siglos, el brindis fue una sella de identidad de las clases pudiente. Con el correr de los años se fue democratizando has ta convertirse en acto de alcance universal e interclasista.

El brindis se realiza chocando las copas entres í o elevándolas en un gesto suave por encima de la cabeza.

Se suele acompañar con la expresión ¡salud!, que significa amistad, buena voluntad, suerte o prosperidad.

En Roma se brindaba como respeto a los dioses, a los amigos y a los amantes.

Hay otra versión alternativa que nos cuenta que el brindis nació en Grecia y Roma.

Se usaba en convites, bacanales, banquetes y ágapes.

Los comensales chocaban sus copas vacías para llamar la atención de la servidumbre con el propósito de que las rellenaran de vino o licores otra vez.

Existe una tercera versión referida a Roma que asegura que el brindis lo realizaba el anfitrión de una fiesta para manifestar que el vino que iban a beber no contenía ningún veneno letal.

Todas las versiones pueden tener mucho de leyenda.

En España los brindis más habituales son con champán, cava o sidra.

Banquetes históricos

Las bodas de Caná

Según el Evangelio de San Juan en este banquete se produjo el primer milagro de Jesucristo.

Caná es la actual Qana, en el Líbano.

Seis tinajas de agua de cien litros cada una se convirtieron en vino. Por un milagro o por arte de magia.

Eso cuenta San Juan el Evangelista.

El Sha de Persia

Reza Pahlevi fue el ultimo Sha de Persia (actual Irán) hasta la revolución islámica de 1979 encabezada por el ayatolá Jomeini.

En 1971 celebró un banquete en pleno desierto para conmemorar los 2.500 años del Imperio Persa.

La broma costó alrededor de 2.600 millones de euros y fue encargada al famoso restaurante Maxim´s de París.

Tanto maquinaria como viandas, salvo el caviar iraní (150 kilogramos del exquisito manjar fue consumido en el fastuoso ágape), todo lo demás fue traído desde la capital gala:

  • 150 toneladas de equipos
  • 2.700 kilos de carne
  • 2.000 botellas de vino de Borgoña y Burdeos
  • 15.000 botellas de whisky

Isabel I de Inglaterra

Tuvo lugar durante 1575 en el castillo de Kenilworth, propiedad de sir Robert Dudley, con el único objetivo de seducir a reina Isabel I.

Las crónicas cuentan que los festejos terminaron tras 19 días de excesos sin medida.

Vamos, una orgía en toda regla.

En el menú hubo ciertas delicatessen muy llamativas: estómago desecado de esturión y vómito de ballena.

Para gourmets muy pero que muy sofisticados.

Asurnasipal II

El banquete se celebró con ocasión de la fundación de Kalha, hoy Nimrud, en Irak.

Está datada en el año 879 antes de nuestra era, en el apogeo máximo del Imperio Asirio, y a ella asistieron 69.574 hombres y mujeres.

Todos los datos los registró de su puño y letra el propio emperador.

El banquete se extendió durante diez jornadas y se consumieron:

  • 15.000 corderos y terneros
  • 10.000 pichones
  • 1.200 bueyes
  • 1.000 patos
  • 1.600 antílopes y venados
  • 300 jarras de aceite, frutas, legumbres y pistachos

Casi .

La Fiesta de los Mil Ancianos

Fue un banquete imperial por todo lo alto celebrado en el siglo XVI.

La etnia Han, de origen sureño, había dominado la administración estatal hasta el ascenso de su etnia rival, los manchúes, procedentes del Norte.

Kangxi, el nuevo emperador, convocó a mil ancianos de ambos pueblos para limar asperezas y gobernar sin sobresaltos.

Pretendía la fusión amable y solidaria entre las dos gastronomías, las carnes típicas de los manchús y los sabrosos y afamados condimentos de los han.

En banquete fue todo un éxito: aseguró una paz duradera y todavía se conmemora como símbolo de la unidad nacional de China.

Las bodas de Camacho y Quiteria

Son literarias.

Se celebraron en un pasaje mítico del Quijote cervantino.

Participaron 50 cocineros.

El menú: novillo relleno con 12 lechones, carneros a la olla, liebres, gallinas, pájaros, vino y frutas bañadas en miel.

Tal vez puedas repetirla en tu gran día.

Una idea original de alta escuela.

Los Médicis

Se celebró en 1600 en Florencia para festejar la boda entre el rey Enrique IV de Francia Y maría de Médicis.

Hubo 50 variedades de sorbetes de leche y miel.

El banquete se recuerda sobre todo porque en las servilletas se escondía una sorpresa voladora: pajarillos cantores que se dieron al aire y amenizaron con sus trinos el buen yantar y mejor beber de los concurrentes.

Cleopatra y Marco Antonio

Son amoríos de leyenda entre la última reina de Egipto, bella entre las bellas, y el apuesto lugarteniente de Julio César.

Se celebró en la ciudad de Tarso en el siglo I antes de nuestra era.

Cleopatra apostó con Marco Antonio que le iba a invitar a la cena más cara de todos los tiempos pasados y por venir.

El romano dijo que eso era imposible.

A los postres, ella se quitó un pendiente, una perla única en su especie, lo metió en disolvió en vinagre y acto seguido se lo bebió de un solo trago.

¡Diez millones de sestercios se fueron por el gaznate de Cleoptara!

¿Decenas o centenares de millones de euros?

Por cierto, ¿pagó lo apostado Marco Antonio?

Nerón

El emperador de las orgías se dio un homenaje (uno más) en su propio nombre en el año 64 de nuestra era a bordo de una barcazade color dorado.

El menú tuvo sus platos fuertes en lirón al horno, liebre picante y ternera hervida.

En apariencia, escueta o parca carta para tanta desmesura de emperador.

La última cena

Conocida igualmente por La Santa Cena, que tuvo como comensales a Jesús de Nazaret y sus apóstoles.

Según distintas fuentes cristianas el mené fue sencillo y austero, a base de:

  • Pan
  • Vino
  • Cordero pascual con ajos
  • Platos de hietbas verdes
  • Manojo de hierbas aromáticas y amargas
  • Panecillos redondos
  • Salsa parda
  • Acompañamiento de hierbas verdeamarillentas

Esto es todo.

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