Las 10 mejores tiendas de regalos para bodas en Valencia

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Bodas: tiendas de regalos en Valencia

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SUMARIO

Bodas: tiendas de regalos en Valencia

Regalos muy íntimos

Sostén: la prenda femenina por excelencia

Bragas: origen masculino

El calzoncillo

Regalos muy íntimos

Las prendas interiores en contacto con la piel del novio o la novia son uno de los regalos de bodas más singulares… y atrevidos que podemos realizar.

Está indicado o es de buen gusto del novio a la novia (o sus variantes en contrayentes del mismo sexo) o de amigos y/o amigas de cada novia o novio.

Dan un toque picante y se recuerdan toda la vida.

Sostén: la prenda femenina por excelencia

La historia del sostén o sujetador nos habla de las peripecias del cuerpo de la mujer a través del tiempo.

Lo social, lo político, lo cultural y lo ideológico tienen suma importancia en su devenir histórico.

En principio, el sostén obedecía a los dictados de la mirada o punto de vista masculino de la vida cotidiana.

Más tarde, el feminismo tomó la palabra y ofreció una perspectiva más acorde con la perspectiva propia de la mujer.

Con el paso del tiempo, la moda impuso sus criterios.

Hay vestigios de que una prenda precursora del moderno sujetador en la civilización minoica, allá por el siglo XIV antes de nuestra era.

Era una especie de faja o corpiño utilizada por mujeres que practicaban el atletismo y necesitaban neutralizar la movilidad natural de sus senos.

En el siglo XIV son de uso común entre las clases pudientes el corsé, corto (solo cubría los pechos) o largo (tapaba senos y tripa hasta la cintura).

Ya en el siglo XIX, la faja y el sostén fueron sustituyendo poco a poco al corsé clásico.

Desde los años 30 del pasado siglo XX, los sujetadores se comercializaron de forma masiva.

De la Antigüedad al Renacimiento

En Egipto se llevaban los pechos desnudos.

La costumbre ancestral en la India (siglo I) era usar un corpiño de sujeción liviana.

En Grecia se utilizaba un bikini especial para mujeres atletas y corsés apretados con cordones.

La civilización micénica dio mucho protagonismo a los senos como símbolo y canto a la fertilidad.

La prenda tradicional era una banda de lino o lana enrollada alrededor de los senos.

Por su parte, en Roma se minimizan, esconden e incluso se ridiculizan los pechos femeninos.

Los senos grandes o generosos eran signo de fealdad o vejez prematura y movían a risa al común de los ciudadanos, tanto patricios como plebeyos.

En China, los primeros corpiños fueron fabricados en seda.

Y entramos en la Edad Media.

En un principio se pusieron de moda los vestidos holgados para no resaltar los senos.

Con el paso del tiempo, se fueron ajustando al contorno físico y a las formas naturales del cuerpo de la mujer.

La época renacentista vio como las mujeres de clase alta llevaban escotes muy pronunciados.

Cuando eran madres no amamantaban a sus retoños, dejando su alimentación a nodrizas que habían dado a luz en fechas recientes.

Finales del sigo XIX

Suceden muchas cosas en relación al sostén.

La era victoriana en Gran Bretaña tiene lugar con una paradoja muy llamativa: frente a la doble moral en materia sexual los corsés se vuelven más rígidos apretando y remarcando los senos y las caderas hasta lo imposible.

En esta época empiezan a patentarse legalmente bastantes prototipos y modelos.

Es la época también en que el sostén se transforma en una prenda de empoderamiento y emancipación de la mujer gracias al auge de las primeras teorías feministas.

Reivindicación feminista y salud van de la mano.

Asimismo, sujetador, erotismo y sexualidad empiezan a jugaren el mismo equipo.

El siglo XX y el futuro inmediato

En 1889, Christine Hardt presenta en sociedad el primer sujetador de corte y hechura moderno.

Y en 1912, empieza la producción industrial de sostenes en suelo alemán.

La I Guerra Mundial supuso el principio del fin del corsé.

En la década de los años 20 aparece el sostén con costuras.

Los pechos tienden a levantarse y se acentúan sus formas.

Los años 30 vieron como la publicidad, el marketing y el glamour de las estrellas de Hollywood entran en escena.

La moda exige bustos terminados en punta.

Hasta principios de los años 60, el sujetador está dominado por la moral estricta, el trabajo en masa de la mujer durante la II Guerra Mundial y la maternidad posbélica y el boom de nacimientos posterior.

La década yeyé y hippie de los revolucionarios 60 vieron en el sujetador una feminidad forzada por la moda, esto es, un instrumento material e ideológico para torturar el cuerpo y la mente femeninos.

Hubo fogatas públicas donde se ardieron miles de sostenes.

En la década de los 70 se consolida la libertad de ir sin sostén y en los años 80 vuelve el sujetador, ahora con propuestas más sofisticadas y extravagantes.

Culmina la centuria pasada con modelos más funcionales y deportivos.

En el siglo XXI la moda es minimalista.

Nadie sabe cómo será el sostén del futuro.

Las tendencias actuales no dejan ver ningún horizonte a corto o medio plazo.

Bragas: origen masculino

Aunque suene chocante, la braga o bragas es una prenda históricamente masculina.

Se usaba en las zonas geográficas de clima frío y cubrían incluso las piernas.

En realidad, las bragas son un antecedente directo de los modernos pantalones.

Ha quedado como dicho popular que un hombre bragado es un hombre valiente (por lo que dejan atisbar lo que ciñe y cubre).

Y de braga viene bragueta.

Hasta los varoniles gauchos de la Pampa argentina usan bragas criollas de encaje.

Al parecer, puede rastrearse la etimología de la palabra en los pueblos germanos y en las tribus celtas.

En latín se dice braccae.

Pudor y decencia

Todo empezó con taparrabos simplón o una prenda similar para mujeres con cinturón y falda trasera.

Se utilizaba por pudor en baños públicos, al practicar el arte natatorio y por los gladiadores en plena lucha para tapar sus partes pudendas.

También se usaba por salud, como protector de las tripa ante emisiones de voz muy violentas o continuadas por parte de trompetistas, cantantes, actores y pregoneros.

Los habitantes de la antigua Grecia copiaron atuendos precursores de las bragas de pueblos del Asia Menor, los persas y las amazonas.

Eran pantaletas con rayas de colores variados.

Roma, en su campañas militares en la Galia habitada por pueblos de origen celta, vieron a sus pobladores ataviados con pantalones ajustados de piel.

Si inspiraron y ellos y produjeron modelos parecidos en lana para la soldadesca reclutada en el pueblo llano.

La ciudad portuguesa de Braga toma su denominación oficial e histórica en la época de dominación romana: en ese momento estaba habitada por galos bragados. De ahí su nombre.

Ya en el siglo XVIII, la braga-corpiño comienza a fabricarse en algodón.

Y en el XX la braga se libera del sujetador y empieza su andadura en solitario.

Hoy evoca erotismos varios, reales o ficticios, en todos los rincones del mundo.

Variedades

  • Culotte: muy similar la calzoncillo masculino
  • Tanga: dejan las nalgas al aire
  • Braga clásica: cubre más que el tanga y menos que el culotte

En el ámbito de influencia internacional del idioma castellano, bragas se dice de muchas maneras.

Las principales son: bombacha, pantaleta, culero, trusa, churrines, cucas, cacheteros, blume, calzonarios, chones, choninos, jaula…

El calzoncillo

Es una prenda interior masculina que se remonta a las antiguas calzas del siglo VII confeccionadas por zapateros y sastres.

Otras prendas precursoras del calzoncillo moderno son:

  • Los zaragüelles de origen árabe andalusí
  • Los gregüescos europeos datados en los siglos XVI y XVII

En aquellos lejanos tiempos había calzas o calzoncillos muy variados; bordados, de terciopelo, de raso, de tafetán, de ante, de lana…

Tipos modernos

  • Tanga: según distintos sondeos y estadísticas, uno de cada cinco hombres los usa con cierto hábito. Los prejuicios machistas dicen que es una prenda poco masculina
  • Suspensorio: protege los testículos en actividades de mucho vigor físico
  • Largo: parecidos a las antiguas calzas. Muy ajustados a la pierna
  • Slip: bien ajustado a la silueta corporal. Sin perneras
  • Bóxer: muy corto, tipo pantalón deportivo de boxeador. Pernera de cierta holgura con bragueta (cerrada o solapada)

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