Tradiciones rituales

Las bodas están plagadas de misterios, símbolos y metáforas.

Es lógico, pues se trata de un proceso de tránsito a una vida inédita a compartir con otra persona.

Es la puerta de entrada a una familia nueva.

Todo es porvenir. Todo es terra incognita. Todo está por hacer y descubrir. Todo es expectativa e ilusión.

Pero existe cierto miedo o prevención.

Una angustia que inunda el alma de modo silencioso.

Por ello, es necesario conjurarse contra la fatalidad y convocar a los vientos propicios para que nos abran de par en par la ventana de la dicha cotidiana y la felicidad a prueba de infortunios.

Algo nuevo, algo prestado, algo azul

La tradición nos dice que el día de tu boda debes llevar alguna prenda u objeto completamente nuevos o a estrenar por ti. Simboliza el futuro.

Ese algo prestado tiene un alto y singular valor emocional o sentimental. Se recuerda a alguien especial, la mayoría de las veces ya desaparecido. Una madre, un padre, un abuelo o una abuela, una hermana o hermano, un ser querido que nos ha dejado una huella indeleble.

El azul, en este caso tan especial, significa la fidelidad al otro y la lealtad recíproca.

El arroz

Tirar arroz a la salida de la iglesia, ayuntamiento o juzgado a los recién casados es norma habitual en casi todo el mundo.

Es una tradición que viene de Oriente.

Mediante ese acto se solicita a cualquier dios o a nadie en concreto que el nuevo matrimonio sea fértil y que de él broten hijos e hijas sanos, robustos y fuertes que den continuidad a su linaje.

El ramo

En las parejas de novio/novia al uso, el ramo era potestativo de ella.

Y un objeto fetiche, que se lanzaba al aire por parte de la novia a las mujeres solteras y sin prometido, de espaldas a ellas,

La afortunada que cogía el ramo al vuelo encontraría novio formal en menos de un año.

La luna de miel

La leyenda da cuenta que los teutones, pueblo celta que se llamaba a sí mismo la tribu de las aguas, afincado entre los ríos Elba y Rin en la actual Alemania, solían casarse a la luz de la Luna medieval.

Tras las celebraciones festivas de rigor, desde el día siguiente a las nupcias, los contrayentes bebían durante 28 días (el ciclo completo selenita: Luna nueva, creciente, llena y menguante) licor de miel para reponer fuerzas y entrar con vigor en la vida matrimonial.

De ahí la expresión moderna luna de miel.

La tarta

La clásica tarta nupcial que pone fin al ágape de la boda tiene su origen en Roma.

Por aquel entonces la novia colocaba en su cabeza una hogaza de pan y ésta se cortaba en distintas partes.

Los trozos y migas que caían al suelo eran símbolo de la fertilidad que se auguraba a la nueva pareja,

Las arras

El acto se remonta a una antigua costumbre árabe.

Son trece arras, de oro o plata, que pasan de las manos del novio a las de su futura esposa. Es una señal o garantía de responsabilidad y fidelidad. Desde ese instante, todo es compartido entre ambos con total y absoluta entrega al otro.

Son trece por los doce meses del año más uno añadido que expresa generosidad correspondida.

Por lo que vemos, el número 13 no siempre trae mala suerte o es de mal agüero.

Vena del amor

Vena amoris es el nombre en latín de una supuesta vena (que hoy sabemos inexistente) que va del dedo anular de la mano izquierda directo al corazón.

Por esa falsa creencia se ponen los anillos de compromiso las prometidas en ese dedo y no en otro.

Según parece, la tradición nació en el lejano Egipto de los faraones.

El reloj

En algunos países, España entre ellos, la novia regala a su prometido un reloj en señal de compromiso.

Es una tradición en franca decadencia.

Las perlas

Desde la época del imperio romano se relacionan con la mala suerte y se asocian con la tristeza.

Si están presentes en la boda, nada bueno espera a la pareja.

Las flores

Las flores más utilizadas como bouquet o ramo nupcial son las rosas, las orquídeas y los claveles.

Latas made in USA

Es una costumbre importada de Estados Unidos y difundida a todo el mundo gracias a las películas de Hollywood y el poder omnímodo y universal de la gran pantalla cinematográfica.

Se dice que el ruido de las latas arrastradas por el coche nupcial ahuyenta los malos espíritus.

Matrimonios concertados

En los matrimonios concertados entre padres de familia, la novia y el novio tienen prohibido verse antes de del enlace nupcial.

De esta manera, se asegura que antes de la boda los contrayentes no se opongan a la misma, huyan o se suiciden para evitar un matrimonio no deseado ni elegido libremente.

La arena

Cada contrayente coge un puñado de arena de su lugar de nacimiento y lo une en un recipiente al de su amado o amada.

La tradición es muy lejana, datada hace 3.000 años, en una antigüedad remota y confusa.

Las manos

Unir las manos ya lo hacían los pueblos celtas hace cientos de años.

Viene a significar un contrato no escrito de por vida.

Los colores

Tienen diversas interpretaciones en diferentes culturas.

Son versátiles y polivalentes.

  • Dorado: prosperidad
  • Plateado: inspiración
  • Marrón: hogar
  • Rosa: felicidad
  • Negro: poder
  • Morado: salud
  • Azul: fuerza
  • Verde: suerte
  • Amarillo: armonía
  • Naranja: abundancia
  • Rojo: amor

Las velas

Es una costumbre de hace menos de medio siglo.

Cada miembro de la pareja porta una vela pequeña.

Con ambas y al unísono, el matrimonio en ciernes enciende una vela mayor.

El vino

La novia y el novio beben de la misma copa un solo vino o la mezcla resultante de dos caldos distintos.

El nudo

Ella y él, ella y ella o él y él hacen un nudo de pescador en una cinta.

Es de origen irlandés y representa la unión perfecta, estable y duradera.

El árbol

Plantar un árbol a cuatro manos con tierra procedente de los pueblos o ciudades natales de los contrayentes es un presagio de que el matrimonio crecerá al ritmo de la naturaleza: paso a paso, arraigando lentamente y con fuerza en el corazón de cada cónyuge.

De mano en mano

Que los anillos nupciales del novio y de la novia pasen por todas las manos de todos los invitados a la ceremonia es señal positiva de pareja amorosa y bien avenida.

Un cuento

Es costumbre moderna en algunos países escribir una narración breve que tenga como protagonistas a los dos contrayentes.

El desenlace es feliz o bien se deja abierto a las veleidades del destino.

El agua

Un contrayente tiñe agua con su color favorito.

El otro hace lo mismo en otra botella.

Los dos contenidos se mezclan en una frasca más grande.

Y se guardan… hasta que el desamor o la muerte los separe.

La rosa

Después del sí, quiero, el ya (casi) matrimonio legal, religioso o informal se intercambian una rosa (roja preferentemente).

Tú estás en mí y yo en ti.

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